Por qué saltarse el desayuno provoca antojos de alimentos ricos en calorías

El ayuno acaba provocando una satisfacción excesiva de las necesidades energéticas, sobre todo por la tarde

El ayuno activa en el cerebro el comportamiento de búsqueda y recompensa por alimentos ricos en calorías

El ayuno activa en el cerebro conductas adictivas y de recompensa por alimentos ricos en calorías

Saltarse el desayuno aumenta el apetito y los antojos de alimentos ricos en calorías más tarde en el día. Saltarse el desayuno y otras comidas es un potente desencadenante de la migraña. Un nuevo estudio ha explorado los mecanismos neuronales que lo explican. Cuando no se desayuna, se activan los circuitos neuronales del cerebro que estimulan el apetito, lo que provoca antojos de alimentos ricos en calorías más tarde. El grupo de investigación inglés dirigido por Tony Goldstone en la Universidad de Londres examinó el cerebro de los participantes mediante resonancia magnética (RM). Simultáneamente, analizaron el comportamiento alimentario de los participantes tanto después de un desayuno típico como cuando lo omitieron. Los científicos demostraron que saltarse el desayuno aumentaba el hambre de los participantes por alimentos ricos en calorías durante todo el día. La atracción por los alimentos ricos en calorías y la cantidad de comida consumida más tarde en el día aumentaron significativamente cuando se omitió el desayuno. El ayuno matutino provocó un aumento del hambre durante el día, se prefirieron los alimentos ricos en calorías y la cantidad de estos alimentos consumidos aumentó significativamente.

El sistema de recompensa por los alimentos ricos en calorías se facilita y se activa con el ayuno

En relación con el aumento del apetito, los investigadores descubrieron una mayor actividad en la corteza frontal. Esta región cerebral, ubicada en la parte frontal, encima de los ojos, influye en la percepción del gusto y la recompensa asociada con la alimentación. En los días en que se omitió el desayuno, estas regiones cerebrales mostraron mayor actividad que en los días en que se consumió.
El estudio sugiere que la corteza orbitofrontal desempeña un papel clave en las decisiones sobre la selección de alimentos. Los hallazgos de los investigadores demuestran que el ayuno no es un método apropiado ni eficaz para perder peso. De hecho, ocurre lo contrario: el cerebro se activa para posteriormente buscar y consumir mayores cantidades de alimentos ricos en calorías.

Basado en una conferencia de Tony Goldstone, Imperial College London, Reino Unido, Congreso de Neurociencia 2012, Nueva Orleans, EE. UU., 17 de octubre de 2012

Resumen de la presentación

Informe en The Guardian