Las personas afectadas no deben esconderse. Al contrario, deben reconocer su condición e informarse. La migraña es más que una simple cefalea severa. Es una afección neurológica grave con síntomas debilitantes, como dolores de cabeza intensos, continuos y recurrentes. Náuseas, vómitos, mareos y sensibilidad a la luz y al ruido son síntomas acompañantes típicos. Las migrañas pueden durar varios días, y quienes las padecen gravemente sufren migrañas crónicas, con más de 15 días al mes. La calidad de vida puede verse drásticamente reducida. El empleo se puede prevenir. El abandono universitario, la jubilación anticipada y la pérdida del empleo pueden resultar en consecuencias psicológicas como ansiedad, depresión y trastornos del sueño. Hoy en día, sabemos que la migraña es una de las enfermedades más debilitantes, especialmente para las personas en edad laboral. Uno de cada siete adultos en todo el mundo sufre ataques de migraña. Más allá de este sufrimiento individual, la migraña también es un gran problema para la sociedad en su conjunto. Es una de las enfermedades más costosas para la sociedad, responsable de innumerables días de incapacidad laboral, pérdida de productividad y jubilación anticipada.