La información exacta sobre el proceso del dolor es el paso más crucial e importante hacia un tratamiento exitoso. Esto requiere paciencia, esfuerzo, a veces investigaciones detectivescas y, en particular, a veces revisiones y “grabados” de la imagen creada inicialmente.

Los pasos más importantes son:

  • El paciente debe recopilar él mismo información sobre su dolor.
  • La información debe transmitirse al médico.
  • El médico debe estar interesado en la información, interactuar con el paciente, obtener la información mediante técnicas y métodos adecuados y recopilar la información.
  • El paciente y el médico deben recabar constantemente la información, comprobarla y, a medida que avanza el proceso, conectarla con la información recogida inicialmente y, si es necesario, revisarla.

Muchas personas afectadas suelen tener miedo de comunicar sus propias observaciones. Por regla general, ellos mismos no saben que lo importante no es dar interpretaciones y explicaciones, sino hacer sistemáticamente sus propias observaciones sobre el curso del dolor.

Cuestionarios de dolor

Los cuestionarios sobre el dolor tienen como objetivo ayudarle a recordar y especificar las características de los distintos trastornos del dolor para luego permitir respuestas específicas a las preguntas formuladas en la conversación médico-paciente. Si el dolor es persistente, siempre se debe utilizar un calendario del dolor. Sin esa base, todo diagnóstico y tratamiento del dolor sigue siendo vago y no puede entenderse racionalmente. El calendario del dolor también sirve para garantizar un seguimiento continuo.

  • éxito y
  • control de procesos

el tratamiento es posible. Llevar un calendario de presión arterial o un registro de azúcar en sangre es un hecho para las personas que padecen presión arterial alta o diabetes mellitus. Incluso en el caso de los trastornos del dolor, actualmente es una práctica habitual llevar un calendario del dolor.

Paciente rellenando el diario del dolor.

Al completar el diario del dolor.

El intercambio de información debe allanar el camino hacia una terapia eficaz. Por ejemplo, cuando se adaptan gafas nuevas, el oftalmólogo tiene que probar diferentes lentes hasta encontrar la lente óptima para cada paciente. La situación es similar en la terapia del dolor, pero a veces lleva un poco más de tiempo hasta que se puede encontrar y adaptar la terapia adecuada y tolerable para un paciente.